Viajes

Vacío de Majestades: Palacio Real de Madrid

Texto: Nieves Gzs. Leal Publicado: 14 de junio de 2014



Palacio Real de Madrid

Si cruzas la Plaza de Oriente, dejando a espaldas la estatua ecuestre de Felipe IV, llegas a la Puerta del Príncipe del Palacio Real.

Tal vez no sea muy conocida por su nombre, pero tocada en su alto, con el famoso balcón desde donde reyes y asimilados, saludan (presente) y lanzaban (pasado) sus discursos, es el punto más emblemático del edificio.

Palacio Real de Madrid


La ausencia de verjas, ni siquiera una pequeña valla delimita el espacio de entrada, produce una sensación agradable, de acceso directo, que no he observado en ningún otro palacio. Esta cercanía se pagó cara en un tumultuoso mayo de 1808. Por esa puerta (que a veces queda tímidamente abierta, mientras la Guardia Civil realiza sus quehaceres de vigilancia), ciertos personajes circularon ese día de rebelión anti-francesa, y de levantamiento popular. Los hechos se recuerdan en una piedra a la derecha de la entrada.

Los miércoles de primavera y verano, me siento en los jardincillos de la Plaza de Oriente, a ver caer el sol por detrás del Palacio. La compañía viene de la mano de las estatuas visigodas dispersas en la plaza, y que en su origen rodeaban el techo del palacio. Entre ellas, contemplo esa pieza arquitectónica del siglo XVIII que es el Palacio; sustituto del Alcázar incendiado en la Nochebuena de 1734. La famosa noche, en que cuadros como las Meninas salían por las ventanas, y otros como La expulsión de los moriscos, se perdieron para siempre.

Sin embargo, antes de todo eso, Madrid se denominaba Magerit (lugar de aguas), y en el siglo IX, en ese mismo lugar, lo que existía era una edificación defensiva del reino musulmán.

Ahora, la catedral de la Almudena, creada a la imagen, el estilo y la semejanza del Palacio, se enfrenta por el lateral sur al edificio, prolongando la sensación artística en toda la calle Bailén.

Palacio Real de Madrid


Volviendo a mis miércoles, la entrada es gratis. Así que, es frecuente sentirse conmovido por los pobres turistas en la cola interminable, bajo un sol de justicia, lluvia torrencial o frío escarchante. Ellos inmunes a todo, esperan turno para la visita.

Debo confesar que en mi curriculum como turista, existen multitud de visitas a palacios y castillos, pero hasta el otro día, nunca había entrado en el Palacio Real de Madrid. Lo cual ya era algo más que una asignatura pendiente.

Gracias a Javier y Carlos, pude vencer esa pereza. Esta falta de tiempo perpetua que nos anula. El “ya iré” que nunca vas. Y por fin, entrar dentro de lo que tantas veces había, desde fuera, imaginado.

Os podría describir las escaleras de mármol, los ricos materiales con lo que todo está confeccionado y construido, las impresionantes lámparas, los stradivarius, la colección de relojes, la perfección que alcanza el concepto “de poner la mesa”, la regia inmensidad del salón del trono, los paseos por los Jardines de Sabatini, la Armería, o la Farmacia Real…Pero cualquier guía turística lo hará más adecuadamente.

Palacio Real de MAdrid


Yo, sin embargo, os dejo mi reflexión. La que me acompaña de forma continua, mientras recorro estancias y pasillos, entre el maltrato constante del personal de Patrimonio, y el fabuloso despliegue de arte.

En el Palacio Real de Madrid, no hay inquilinos Reales/reales. La residencia oficial de los monarcas, está vacía de majestades…

¿Qué significa?

La analítica social, cultural, presupuestaria, política de esta pregunta, queda pendiente de realizar en otro momento.

Aunque, tal vez la Monarquía española, debería aprovechar más a menudo, esa Puerta del Príncipe, y salvar la inmensa distancia que existe entre el balcón, y el pie de calle.

Nota de la autora: SF decidió publicar su visita al Palacio Real de Madrid en mayo de 2014, el texto se editó el 26-5-2014. Juan Carlos I decidió abdicar el 2-6-2014...

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2 comentarios:

#1 Ángela14-06-2014 20:01:39

Muy bonito el reportaje Nieves. Ya puedes dormir tranquila siendo una buena conocedora de la Villa y Corte.


#2 Cuca22-11-2014 12:41:52

Que precioso nuestro palacio real de Madrid,
zona ejemplar transportada al pasado más noble,dejándonos seducir por el arte de sus muros.


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