Viajes

Vía Crucis: Bom Jesus do Monte

Texto: Nieves Gzs. Leal Publicado: 13 de abril de 2014



Bom Jesus do Monte

Estoy a los pies del tramo final que me llevará al Santuario del Bom Jesus do Monte (Buen Jesús del Monte).

A 5 km de la ciudad portuguesa de Braga, en la colina del Monte Espinho, se representa un Vía Crucis que salva 116 metros de altura. El inicio, es un frondoso recorrido verde salteado de capillas que representan la pasión de cristo; la parte última, unas impresionantes escaleras barrocas, en su mayor parte ocultas, y desde las que se vislumbran las torres con las campanas, y una mínima parte del frontal de la iglesia.


Bom Jesus do Monte

Miro hacia arriba y la perspectiva, lleva a sentirme un personaje de cuento infantil, a punto de circular por la parte más complicada de la historia. El mal, queda representando en forma de serpiente enroscada en las columnas, que se posan tanto a mi izquierda como a la derecha.


Bom Jesus do Monte


Los primeros tramos los tomo con calma, como uno debe enfrentarse a sus vía crucis diarios, semanales y anuales, porque muchos de ellos parecen clonados, aunque otros mutan en novedades. Independientemente de su origen, hay que asumir que son compañía inseparable, de la condición humana.

Transcurro por la zigzagueante trayectoria, y me percato de las curiosas fuentes dedicadas a nuestros cinco sentidos, así percibimos el mundo material, lo tangible lo que realmente pensamos que es importante.

Según avanzo, con mi mente mandando señales de cansancio, recuerdo la posibilidad de subir en el gracioso funicular. Mucho más cómodo, seguramente. Pero cuyo uso, creo, me haría perder la esencia de este trámite.


Bom Jesus do Monte

Ya se ha desvanecido la referencia global del camino, llevo un trecho, pero no sé cuanto me queda, y soy incapaz de ver el destino. Reconozco que esto ocurre frecuentemente en la vida diaria. Fes y religiones a parte, todos podemos sentirnos desorientados en algún momento, o tener claro nuestro objetivo, pero Pilatos, romanos y judíos, coronas de espinas y lanzas, interfieren nuestros pasos. Todos tenemos esas estaciones en forma de lugares negros, de obligado tránsito y caída, pero también existen verónicas y consuelos.


Salto Angel


Continúo subiendo escaleras, y aparecen las tres virtudes teologales: Fe, Esperanza y Caridad, en forma de fuentes, que ponen el contrapunto espiritual a este asunto.

Aplico el principio budista de la disociación y del no aferrarme mucho a nada. A observar desde la consciencia, y absorber sin implicación. En estas ando, cuando llego al final, con el cuerpo requiriendo terrenal agua y descanso.

Mis últimos pasos se dirigen al interior del Santuario del siglo XVIII. Una vez acostumbrada al cambio del sol, por la penumbra interior, me dirijo al retablo mayor, el cual sorprende con una espectacular puesta en escena representando la Crucifixión.


Bom Jesus do Monte

Me detengo, y lo observo.

Bom Jesus do Monte

Y siempre aparece la misma pregunta. Y esto, ¿realmente ocurrió así?

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