Viajes

Sofá, paseo y cine: San Sebastián

Texto: Nieves Gzs. Leal Publicado: 7 de noviembre de 2013


Mis primeros 600 km del día los hice en el cómodo AVE, mientras que los 456 km restantes en coche, compartiendo espacio vital con la estructura, cojines y fundas, de un sofá.

Pero como toda situación, es potencialmente degradable, la mía se tornó de lo peor al día siguiente, cuando tuve que verme arrastrando el tresillo, 200 metros a pie desde el aparcamiento del Boulevard (centro de la ciudad) al lugar de entrega.

Y la verdad, es que el día salió extrañamente soleado, y la peatonal de la parte vieja de San Sebastián, reclamaba una dedicación para pasarse por algunas tiendas nuevas, y darle a la cultura del pincho. Pero el deber mandaba, y cuando mis trasiegos, por fin finalizaron, la situación volvió a las andadas, dejándome con un sofá (otro distinto) que tenía que volver exactamente por donde “el primero” había venido.

Sobradamente era el mediodía, cuando esta película modo Benny Hill, terminó, y mi existencia empezó a mejorar. Y a esas alturas, y en las inmediaciones de la catedral del Buen Pastor, nos echábamos risas compartiendo la historia al sol, en una agradable terracita. La tarde parecía que respetaba, de modo que cumplimos con la liturgia del paseo por la Concha.

Al mismo, llegamos desde los jardines de Alderdi Eder –que se traduce como de aspecto hermoso– localizados al final del Boulevard. El paseo discurre paralelo a la playas de la Concha y Ondarreta, cuya arena se separa de la ciudad, por una conocida barandilla blanca de la Fundición Molinao –dedicada a la construcción de navíos, cocinas, farolas y todo aquello que de metal se pueda producir–, y cuyo nombre se distingue aún, en algunos de sus tramos.

Donostia/San Sebastián

Las vistas al frente, dejan una playa redondeada, una pequeña representación de puerto pesquero, el acuario, y la isla de Santa Clara, que nos impide observar el mar abierto, tal vez, actuando como protectora de la bahía.

Donostia/San Sebastián

El paseo permite caminar, montar en bici, circular en patines, y sentarte a la sombra de los mal denominados tamarindos, unos árboles que realmente son tamarices, confusión de la dialéctica popular, y de imposible arreglo, aunque el tamarindo sea un sofisticado árbol tropical originario de África, y cuya pulpa del fruto se utiliza para la cocina, y el tamariz un rudo arbusto adaptado a ambientes salinos. Los tamarices llegaron al paseo en forma de semilla, de la mano de Agapito Ponsol siguiendo las últimas tendencias parisinas de finales del XIX, para sustituir a los pobres chopos, que sufrían los violentos vientos del noroeste, y presentaban un estado habitual, muy lamentable.

Donostia/San Sebastián

Donostia/San Sebastián

Cuando la climatología se pone “a la donostiarra”, y no somos tamarices, el Paseo de la Concha ofrece La Perla. Un centro de talasoterapia, con sus ciclos termales que permite el disfrutar de la visión de una tormenta playera, desde los 37º C de la piscina caliente. Si además, apetece comer, el restaurante La Perla, o en el de La Concha, previo suculento precio, tendrás excelente comida, con excelentes vistas.

Donostia/San Sebastián

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Las copas, en verano se aceptan en la terraza, en invierno, mejor en el interior de “La Rotonda”.

Donostia/San Sebastián

Unos metros más adelante, sobre el túnel que conecta con la zona del Antiguo encontramos el Palacio de Miramar, rastro de estilo inglés, que refleja la estrecha relación de la ciudad con la familia real, mandándolo ésta construir con fines vacacionales. Las vistas, las mejores de la bahía... aunque al final del recorrido, cuando solamente queda la roca separándonos del mar, encontramos El Peine del Viento, de Eduardo Chillida. Una obra escultórica que el autor dejó sin terminar para que la naturaleza la finalizara a su gusto. Este año, TVE la ha utilizado para promocionar el Festival de Cine de San Sebastián, uno de los acontecimientos más importantes que suceden anualmente, en la ciudad.

Donostia/San Sebastián

Merce nos dice que ya es tarde, y que tenemos entradas para la película que recibe el premio al mejor director novel. Aún no sabemos cuál será la película, no han decidido los premios; pero sea la que sea, las probabilidades de verla en cartelera son ínfimas, de modo que no se puede desaprovechar la ocasión, ya que el conseguir entradas de festival, es siempre un esfuerzo considerable.

Donostia/San Sebastián

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Desandamos el paseo hasta llegar al ayuntamiento, en otra época Casino de la ciudad, y donde los niños siguen girando en el antiguo carrusel. La imagen se me queda en la memoria y tras transitar unas pocas calles, contrasta con los modernos cubos de Moneo para el Kursaal.

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La alfombra roja iluminada, se ve ya antes de cruzar el puente sobre el río Urumea. Pero es cuando te acercas, cuando notas el sabor a Festival. Nervios en la espera, y por fin, conocemos a la ganadora: Película islandesa “Hross í oss”, del director Benedik Erligsson. Y ahí, es cuando te encomiendas a los dioses cinéfilos y ruegas porque el jurado haya estado muy acertado.

Donostia/San Sebastián

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No hubo necesidad de desempolvar nuestro oxidado islandés…subtítulos en español y en inglés alivian el trance, de una película rara de las raras, aunque en el ambiente, lo mejor es decir que es “muy de festival”. Yo todavía estoy indecisa de si me gustó o no, aunque no puedo dejar de agradecer a Merce su magnífica invitación, y su compañía durante el paseo por la Concha, película que siempre obtiene las mejores de las críticas.

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