Viajes

Batalla de Cañones: Arizona vs Utah, y los invitados indios

Texto: Nieves Gzs. Leal Publicado: 31 de enero de 2013


Grand Canyon

El Gran Cañón del río Colorado se complica, cuando los amigos, internet o el catálogo de la agencia de viajes, revelan una larga lista de otros peculiares cañones, que batallan duramente por ser incluidos en el itinerario.

Aquí te dejamos una posible selección llena de kilómetros, polvo, advertencias y vistas irrepetibles, que simplifica el proceso, y con probabilidad 1, son un acierto:

– Arizona carga con el irreductible Gran Cañón del Colorado (Grand Canyon) –442 km de largo, 29 km de ancho y 1,6 de profundidad–, y con las hollywoodienses rocas rojas de Sedona.

– Utah lucha con el artísticamente esculpido Cañón Bryce (Bryce Canyon), y las zetas caprichosas del Cañón Zion (Zion Canyon).

– Las Reservas indias plantan cara, desplegando un camino por el cielo (Skywalk) en la Hualapai Reservation, y encerrándose en un estrecho cañón en la Nación de los Navajos (Cañón Antílope, Antelope Canyon).

Para disfrutar esta batalla, no queda más remedio que alquilar un coche en Las Vegas (Nevada), neutral en este asunto, y poner GPS hacia la Reserva India Hualapai (People of Tall Pines = Los hombres de los pinos altos). El trayecto es peculiar, ya que se inicia en la bulliciosa autopista que abandona las Vegas.

Hoover Dam

Continúa hacia la presa Hoover (Hoover Dam), escenario de los asuntos de Superman, y poco a poco la ruta 93, pasa a la ruta 40 y va perdiendo carriles hasta acabar en la Diamond Bar Road. La cual sería muy generoso denominar carretera, ya que cuenta con un tramo de unas cuantas millas sin asfaltar, donde el haber alquilado un todoterreno que libere de la preocupación de los bajos, reconforta.

Las reservas indias en el territorio de EE.UU. disponen de cierta independencia –cuentan con su propia policía, organización política y social–, y se consideran nación. Los Hualapai, debido a la falta de recursos, en 2004 iniciaron la construcción del controvertido mirador Skywalk.

Una herradura con suelo de cristal, suspendida a más de mil metros de altura y que permite contemplar, no solamente el increíble Eagle point, caprichosa erosión del lado oeste del Gran Cañón con forma de águila de alas extendidas, sino también una buena panorámica del río Colorado.

Eagle Point

Tras pasar el día en la reserva, lo mejor es dirigir el volante hacia Tusayan (Arizona) y haber reservado con muchísima antelación en uno de los pocos hoteles que conforman ese pueblecillo estratégico para la visita al lado sur del Gran Cañón (South rim), su punto más ancho y de obligada visita.

Grand Canyon

La entrada al Parque Nacional del Gran Cañón cuesta 25 dólares/coche (precio universal de los Parques Nacionales en EE.UU.), y permite visitarlo durante una semana completa. Una vez dentro, lo mejor es dejar tus cuatro ruedas y subirte a las líneas de autobuses que te pasean por los puntos más interesantes del borde del cañón. También puedes verlo desde las alturas en avioneta o helicóptero, y mojarte en las aguas del Colorado haciendo rafting. Anímate a bajar sus 1.6 km de profundidad andando o en mula. Y aviso esencial NO SE PUEDE SUBIR Y BAJAR EN EL DÍA. Por ello, solamente tienes dos opciones para pasar la noche en las profundidades del cañón: Phanton Ranch, o si llevas el equipo necesario acampar, previo permiso.

Cuando ya hayas terminado de ver todos los costados del Gran Cañón en su lado sur, disfruta de la conducción hasta Sedona, atrezzo real de multitud de películas del género del oeste. La ciudad de Sedona está rodeada de rocas rojas cuyos colores son especialmente atractivos en el amanecer y en la puesta de sol. Sedona transmite magia y tranquiliza, siendo un bálsamo en rojo y verde para los espíritus más inquietos.

Sedona

Cubrimos los kilómetros que nos separan de Page en Arizona, para abandonar EE.UU. de nuevo, y pasarnos a la nación de los Navajos, donde la palabra árido resume el paisaje. Los indios gestionan la visita al estrecho Cañón Antílope, al que se llega con guía en todoterreno descubierto, y tras un viajecito entre mares de dunas. Poco importa la arena en el pelo, la ropa e incluso en tu boca, cuando te sitúas en la perfilada estrechísima entrada. La sensación es parecida a la de abrir un regalo ¿qué habrá dentro?, pues dentro, si logras hacer coincidir tu visita con el mediodía, hay un inmenso tragaluz, que permite el paso de un fuerte sol que fragmenta su energía en infinitos rayos a través de un cañón solo apto para el tamaño humano. Las arenosas rocas reflejan y multiplican exponencialmente esos cuantos y tú en medio puedes, solamente, fascinarte.

Antelope Canyon

Con la adrenalina en niveles altos, y unos cientos de kilómetros más en el curriculum del viaje, cambiamos de estado y de hora para descansar en el Hotel Rubys Inn Best Western de Utah. Ese tipo de establecimiento forrado de madera, y con el oso encima de la chimenea del vestíbulo a modo de bienvenida, y ya localizado a las puertas del parque natural del Cañón Bryce. Veinte puntos de interés marca el folleto que me proporcionan a la entrada del parque, pero da exactamente igual donde mire, porque es simplemente confuso. Intento recordar que son las 11 de la mañana de un soleado día de junio, pero el extraño paisaje de puntiagudas rocas cubiertas de blanco me hace pensar que es invierno cerrado. ¿Qué es esto? Miles de picos anaranjados como agujas apuntan al cielo, hileras completas de arcos, caprichosas formas esculpidas por la naturaleza que bien podrían pasar por la autoría de Miguel Ángel se ofrecen sin límite entre unas tímidas vidas vegetales.

El Cañón Bryce es una obra que hay que leer punto por punto, porque tanto su visión en conjuntos, como desde su interior, generan una sensación de habitar una ciudad de otro planeta, que merece ser explorada.

Bryce Canyon

Y cuando parece que el organismo está saturado de sensaciones, aún se debe hacer sitio para los 24 kms. de longitud y 800 m. de profundidad del río Virgen del Cañón Zion, también en el estado de Utah. Lo mejor de este cañón es que la carretera de acceso te deja en su interior.

Zion Canyon

Así como los primeros contactos con el resto de cañones han sido globales, a éste llegas situándote entre inmensas rocas, haciéndote sentir maximizado tu mísero tamaño. Aunque también cuenta con una línea de autobuses para los recorridos, lo mejor es la mochila y buena forma pulmonar, porque la visión panorámica la vas ir ganando a través de empinadas zetas que te permitirán salvar un serio desnivel para desde lo alto observar una vista de premio.

La batalla ha finalizado, y puede ser que el Gran Cañón se haya coronado de nuevo rey en tu viaje, pero ten en cuenta que los nobles cañones que le rodean son dignos e ilustres acompañantes, a los que la visita es tan imprescindible como al viejo monarca.

Regional_map_Arizona

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3 comentarios:

#1 Astrid04 de Febrero de 2013 11:54

Sencillamente alucinante. Me parece un viaje excepcional, lleno de naturaleza, pero muy distinto de lo que estamos acostumbrados aquí en España, ya que las dimensiones son tan grandes que es difícil de imaginar. Un besazo

#2 Arancha11 de Febrero de 2013 00:35

Creo que es un viaje que no hay que perderse. Muchas gracias repetiremos y ampliando a los otros cañones.

#3 Beatriz01 de Marzo de 2013 17:40

Un maravilloso territorio rocoso para explorar, sin olvidar la cantimplora!

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