Ciudad emérita: Mérida

Autor: Nieves Gzs. Leal

Publicado: 29 de Noviembre de 2012

¿Qué hacemos este puente?

La pregunta suena desde el lado del sofá rojo opuesto al que me encuentro.

Levanto la vista del libro "Alcazaba" de Jesús Sánchez Adalid, a través del cual estoy sumergida en los finales del primer milenio de nuestra era, cuando la antigua ciudad romana de Mérida estaba sometida al Califato de Córdoba. Cuando musulmanes, judíos, cristianos y resto de derivados de fes, coexistían en un equilibrio inestable de sociedad. Y cuando las lealtades a las religiones eran una cosa, y el día a día y el futuro inmediato otra muy distinta.

Así que, tras una breve valoración. Mérida es mi respuesta.

Mérida tiene un indiscutible perfil romano. Fundada en el año 25 a. C. como Emerita Augusta recibe su nombre, por ser ciudad de retiro para los veteranos eméritos de las legiones participantes en las guerras del norte de la península, bajo el poder del emperador Augusto. Más tarde, tuvo una larga e importante época musulmana, con cristianos en perpetua resistencia. Una rebeldía como la mostrada a Abderraman II, que le costó a Mérida muchos pesares, y la construcción de una Alcazaba en el año 835 para el control andalusí de la ciudad. El credo cristiano esperaba los refuerzos de los reinos del norte, pero estos tardarían en materializarse 600 años más, con los Reyes Católicos.

¿Qué hay que ver en Mérida?

Se cuestiona la misma voz del principio.

Unas cuantas teclas de ordenador más tarde, tengo organizado lo más relevante:

Imprescindibles aunque haya que pasar por taquilla

Teatro, anfiteatro y circo romano

Museo de arte romano de Mérida

Casa del Mitreo y columbarios

Alcazaba y Aljibe

Restos de Morería

Iglesia de Santa Eulalia y sus ruinas

Simplemente paseando

Templo de Diana

Puente romano y de Calatrava

Pórtico del Foro

Arco de Trajano

Acueducto de Lázaro

Acueducto de los Milagros

¿Y la almohada y el tenedor?

Se duda una vez más.

Tras unas consultas, la decisión se reparte entre la tradición del Convento de Jesús Nazareno del siglo XVIII, actual Parador de la Ruta de la Plata, o la vanguardia del Hotel Boutique Spa Adealba. Ambos céntricos, cómodos, bonitos y de estilo totalmente opuesto.

Para cuestiones gastronómicas informales, en el bar Trece uvas, se puede dar cuenta de vinos extremeños, y cocina autóctona, con un ambiente sin grandes pretensiones, pero de donde no se sale con hambre.

Y una casa de comidas que es un primor de lugar, es la Tabula Calda. Varios pequeños salones, un patio con ruinas romanas, y una comida certificada como de Km 0, practicada por ecochefs y que pertenece al movimiento Slow Food; utiliza ingredientes adquiridos a distancias no superiores a 100 km y directamente a sus productores. Tabula Calda tiene una carta llena de encanto donde se encuentran verduras, sopas, carnes y pescados.

Pregunto al lado del sofá rojo opuesto al que me encuentro, si queda aprobada la opción de Mérida.

Espero, y recibo un entusiasta asentimiento.

Vuelvo a enfrascarme en "Alcazaba"

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1 Comentario:

#1 Cuca30 de noviembre de 2012 20:56

No sé que estoy esperando para escaparme por allí, tentada quedo para descubrirlo..!

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