¿Dónde quedamos?

Un sueño ideal llamado Nueva York

Texto: Beatriz Publicado: 28 de febrero de 2013


Nueva York

Cuando se me presentó la ocasión de hacer un gran viaje, sin dudar y sin duda, todas las brújulas del mundo me indicaban sin ápice de error y acierto asegurado, guiar mis pasos hacia Nueva York, la gran manzana, la gran ciudad, mi sueño idílico y mi pasión hecha realidad en viaje inolvidable y devoción absoluta.

Entenderéis que estoy enamorada de esa ciudad desde siempre, desde mi niñez más urbana y mi presente cosmopolita de amante viajera, al final de este relato.

Dim dom dim dom resonaba en mis oídos la musiquilla de bienvenida a un aterrizaje esperado en aquel jumbo maravilloso a modo de alfombra voladora a mi sueño, los edificios lejanos y turbios se vislumbraban a través de la ventanilla a lo lejos, ese JFK aeropuerto era mi puerta mágica para poder descubrir y disfrutarte querida ciudad.

Recuerdo con gratitud y estímulo infantil el recorrido en el furgón que nos vino a recoger para trasladarnos al hotel Grand Hyatt New York en su céntrica 109 East 42nd Street, que decir más que gloriosas opiniones de tan magnífica estancia en la planta 23.

Enseguida y sin perder ripio, soltamos los bártulos dando un rápido repaso a nuestra habitación de cama de látex y baño acogedor para viajeros urbanitas.

Mi cámara de fotos fue una extremidad más en mis manos, la estación central, el edificio (Chrysler Building) una joya art decó eran nuestros vecinos más cercanos.

Paseamos por sus calles invadidas de paseantes sonrientes y raudos, sus aromas envolventes de entremezcladas tesituras gastronómicas, sus gentes, el trasiego del tráfico como una importante arteria de fluyente sangre joven.

Ahí estaba él, apareciendo entre esos atractivos rascacielos, vistos en mil películas, ahora reales allí mi adorado y admirado Empire State Building en la intersección de la Quinta Avenida y West 34th, tan cerca y tan lejos, el ser tan alto y tan grande erróneamente hace parecer que pudieras alcanzarlo al momento, sin embargo caminamos largo rato hasta aparecer en sus raíces, un gozo una emoción desbordante se apoderaba de mí y me elevaba a su azotea en modo visita para que el viento neoyorkino enredara mis cabellos y sus multitudinarias luces hicieran brillo en mis ojos, de emoción despertina a sus 443 metros de amor en el piso 86.

Nueva York

Los demás días transcurrieron en un sin fin de descubrimientos reales y bien absorbidos por mi curiosidad turística Central Park ese magnífico cogollito verde, Statue of Liberty con sus maravillosas vistas a Manhattan , el Puente de Brooklyn igualmente recorrido para disfrute fotográfico, Harlem bien recibidos por sus vecinos afroamericanos...

Tripeamos por Manhattan en taxi, metro, a pie... el barrio chino, el italiano, sus parques y avenidas comerciales, sus cinco barrios que me hacían sentir en casa, descalza por la moqueta, desenvuelta a cada paso y rincón de esta entrañable urbe para mi tan familiar. Los museos, los cafés tempraneros en hora punta, esa sopa de pollo y sándwich con alfalfa, el agua vitaminada de colorines y la coca-cola con lima, el sirope de cereza... el Rockefeller center fiel anfitrión en su zona, haciendo un dueto de icono con el Empire state.

Recuerdo mi última noche neoyorkina, como la despedida llorosa a un buen amigo, como el desgarro en el alma de algo perdido... llovía... la ciudad lloraba para mí. Volveré... de esto hace ahora tres años... y mi anhelo y emoción crecida hace mucho más grandes mis recuerdos amorosos hacia mi eterno y mágico Nueva York.

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7 Comentarios:

#1 Ofloda28 de febrero de 2013 19:30

Deseo que regreses allí. Ciertamente que amas esa ciudad. La Roma de nuestros días, pero sin romanos y si con una buena mezcla de sangres y alientos. Relato desde la emoción y la sorpresa. He echado de menos algún comentario sobre calcetines y mis dos grandes amigos neoyorkinos: S&G. Pero seguro que queda para cuando relates el regreso.

#2 Beatriz28 de febrero de 2013 19:33

Muchísimas gracias por publicar mi viaje, me ha echo tremenda ilusión!!
Recomiendo a los lectores que participen, y nos inviten a todos a leer sus aportaciones viajeras. Esta publicación la tomo como regalo de cumpleaños,gracias sinfacturar!

#3 miguelangello28 de febrero de 2013 21:49

Haces de tus recuerdos, un sueño para todos....

#4 Guada28 de febrero de 2013 21:53

Me has hecho participe de tu sueño americano, \"cumplido\", con tus adorados recuerdos neoyorquinos. Y las fotos de amor a primera vista, sencillamente maravillosas.

#5 El Niño Jesús28 de febrero de 2013 23:13

Beatriz
Que maestría, manera más amena y bonita de acercarme de nuevo a la mítica Nueva York, me gusta igual que a ti, he podido volver de nuevo a revivir esos días maravillosos que pase en la ciudad de los rascacielos, aunque la última vez que la visite fue cerca del 11-9 y precisamente estuve viendo las Torres Gemelas.
Gracias por hacerme recordar unos momentos fascinantes de verdad.

#6 Conchi03 de marzo de 2013 20:39

Beatriz, la primera vez en Nueva York siempre es emocionante. Y la segunda es mucho más, espero que regreses pronto.

#7 Esther 03 de marzo de 2013 20:39

Describes con tanto cariño y emoción esta mitica ciudad que contagias las ganas de conocerla.
Yo siempre he preferido viajar por Europa.Pero, con tu entusiasmo has conseguido despertar mi interés por conocer NY.
Las fotos son estupendas!
Primero tendré que vencer mi recelo a pasar tantas horas subida en un avión.
Enhorabuena,por ver cumplido un sueño!

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